Cómo preparar la ensalada perfecta.

Ensalada perfecta

 

Con el verano llega el calor y con el calor apetece comer alimentos frescos, diferentes, que no nos dejen esa sensación de pesadez durante toda la jornada. El ejemplo ideal, una buena ensalada.

Para muchas personas, sobre todo hace unos años, la ensalada era el alimento obligatorio de la dieta o un simple plato con lechuga aliñada. Ya no. En la actualidad existen ensaladas de todo tipo y composición que van más allá de una simple guarnición. No solo consiste en mezclar lechuga y tomate, se ha convertido en un proceso creativo que se adapta a las preferencias de cada persona.

A continuación, te presentamos unos cuantos tips para elaborar la ensalada ideal de forma sencilla. ¿Pasas a la cocina?

 

1. Escoge la base

Tanto si eres de los que prefieres ingredientes como la pasta o el arroz como si te decantas más por lo clásico y optas por la lechuga, rúcula o derivados como base para tu ensalada, es importante decidir de forma previa el ingrediente base, con el fin de adquirir los demás alimentos en función a este alimento principal y conseguir un mejor sabor.

Es importante escurrir bien los alimentos antes de servir la ensalada, ya que de no ser así, el sabor del aliño puede variar, así como la textura del plato final.

2. Rompe con lo clásico e incorpora color

Hay multitud de alimentos que puedes incorporar a tu ensalada para crear sabores y texturas nuevas que agraden al paladar. Dulce, salado… la elección de estos ingredientes varía en función de los gustos personales.

Estas son algunas de las opciones que puedes incorporar para que tu ensalada se convierta en un plato único:

 

-Proteínas: Las proteínas, aparte de su componente nutricional, aportan grandes beneficios a tu menú a nivel de sabor. Puedes usar desde ingredientes habituales en este tipo de platos como el atún o el huevo a componentes más novedosos como el pulpo al natural o el pollo hilado. Este tipo de ingredientes le aportan consistencia al plato y dan pie a multitud de combinaciones atractivas para el paladar.

-Frutos secos: Los frutos secos son los encargados de dar esa textura crujiente que a veces percibimos en las ensaladas. Este crujido provoca sensaciones positivas asociadas a la sorpresa para el paladar de encontrar texturas diferentes en un mismo plato. Nueces, pipas de calabaza, semillas… en la actualidad hay opciones en el mercado para todo tipo de consumidores.

-Verduras y vegetales: Los vegetales y verduras son también un componente indispensable de una buena ensalada. Además, en muchos casos, tienen un alto contenido proteico que ayuda a complementar a los otros alimentos presentes en el plato. Desde lentejas a espárragos, quinoa, habas o guisantes, puedes incorporar estos vegetales al gusto, aunque debes tener en cuenta que  las verduras que se incorporen, deben ser del color de la base elegida para la ensalada, con el fin de preservar la armonía entre los alimentos, incorporando los puntos de color con proteínas y/u otros añadidos.

 

3. Prueba nuevos aliños

El aliño es fundamental en la creación de una buena ensalada, pues complementa y da fuerza al plato, además de aportar un toque de sabor diferencial que el paladar aprecia enormemente al comer.

El aliño tradicional de ensalada se compone de aceite, vinagre y sal pero, en la actualidad, esto también ha variado y es muy común encontrar ensaladas acompañadas de algunas de las múltiples salsas  

Estas son algunas opciones diferentes para variar los sabores de tu ensalada:

 

  1. Aceite de oliva, vinagre, sal, pimienta y mostaza antigua. Mejor con ensaladas con más contenido de carne.
  2. Aceite de oliva, vinagre, membrillo picado, sal y pimienta. Este aderezo es perfecto para ensaladas con queso o frutos secos.
  3. Salsa de queso. Aunque parezca raro, la salsa de queso es el complemento perfecto sobre todo como contrapunto a aquellas ensaladas con vegetales de hoja más amarga.

 

4. Cuidado con el orden:

En este caso, el orden de los factores sí altera el producto. No es lo mismo echar primero los alimentos calientes, que los fríos. Además, si sirves los alimentos más pesados primero, quedarán en el fondo de tu plato y no se mezclarán con los demás componentes. Lo ideal es que reserves una parte de esos ingredientes para añadir una vez hayas terminado de aliñar y mezclar y realices tu ensalada con las manos, de cara a ubicar mejor los ingredientes en el plato.

 

¡Ahora es el momento de que prepares tu propia ensalada y nos cuentes cómo te ha salido! ¿Tienes algún truco más? Compártelo en comentarios

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