Buenas prácticas y consejos para adaptar tu restaurante a clientes celíacos

Buenas prácticas y consejos para adaptar tu restaurante a clientes celíacos

Cada vez es más importante que, a la hora de gestionar los productos en nuestro restaurante, sepamos cuáles pueden contener alérgenos y cómo debemos tratarlos. Gracias al cambio en la normativa y el etiquetado, ahora es más sencillo encontrar y ofrecer una carta en la que aparezca detallada la información de cada plato y sus ingredientes. Esto, que antes suponía un sobreesfuerzo, es muy importante en la actualidad y nos puede ayudar no solo a cuidar de nuestros clientes, sino a captar clientes nuevos que van en busca de lugares donde poder comer con total confianza. Hoy te explicamos cómo adaptar tu restaurante a clientes celíacos, ¿pasas hasta la cocina?

Los riesgos para clientes celíacos en el restaurante

 Hace unas semanas os contamos los peligros de la contaminación cruzada y cómo evitarla en la medida de lo posible. Hoy vamos a centrar un poco más el foco y hablar directamente de los peligros de la contaminación cruzada en la celiaquía.

Uno de los principales riesgos a los que se expone una persona celíaca cuando decide salir a comer es precisamente la contaminación cruzada que produce en el entorno de la cocina de forma involuntaria. Esto sucede al entrar en contacto un producto potencialmente alérgeno con el resto de alimentos que no lo son, tanto de forma directa como a través de los utensilios de cocina, encimeras, refrigeradores y otros elementos de trabajo. Para poder garantizar por completo que trabajamos sin contaminación cruzada, además de seguir unas pautas básicas sobre higiene y seguridad en el trabajo, es necesario garantizar que nuestros proveedores conocen y trabajan la normativa para evitar sustos.

Proveedores y productores, también alerta por alérgenos

Tanto a nivel español como europeo, existen una serie de reglas y normativas de obligado cumplimiento para garantizar la seguridad alimentaria. El reglamento europeo 1169/2011 exige que todos los restaurantes tengan a disposición de su clientela la información relativa a ingredientes y posibles alérgenos de cada uno de sus platos.

 

Los proveedores que trabajen con nuestro restaurante deben proporcionar información clara sobre sus productos a través del etiquetado. En él debe figurar toda la información nutricional y de elaboración del producto, desde los valores alimentarios a los posibles riesgos de contaminación cruzada, para garantizar que el nuestro es un restaurante sin gluten. Solo siguiendo un riguroso protocolo de trazabilidad conseguiremos que nuestros clientes con alergia al gluten disfruten con total confianza de una comida fuera de casa.

Normativas que ayudan a adaptar tu restaurante a clientes celíacos

Además de las normativas europeas de obligado cumplimiento, existe un sistema, el APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico), que garantiza la ausencia de contaminaciones en el proceso de manufacturado y elaboración de los alimentos, desde el productor primario hasta el consumidor final.

 

Los proveedores de productos alimentarios deben ser los primeros responsables a la hora de garantizar que los materiales con los que trabajan y el procesado final de los mismos no ha sufrido ningún tipo de contaminación y, si existiese ese riesgo, especificarlo mediante un correcto etiquetado.

 

Unas buenas prácticas afianzan la clientela

Para garantizar que la atención a nuestros clientes con celiaquía es la correcta, debemos formar a todo nuestro personal. Así, tanto las personas que se ocupan de la sala como el equipo de cocina deben estar al tanto de las normativas específicas. Si queremos, podemos incluso elaborar un código de higiene y buenas prácticas que garantice que la atención y la elaboración de los platos cumplen la normativa de forma estricta.

 

Pequeñas prácticas que mejoran la atención

  • Lo primero que debemos saber a la hora de gestionar un restaurante sin gluten es que un cliente con celiaquía que pide información rigurosa sobre la elaboración de un plato no es un consumidor difícil, sino una persona cuya salud se puede ver comprometida de no tomar una decisión informada.
  • Debemos crear un protocolo de trabajo e información para atender a este tipo de perfil de usuario. Lo principal es que la persona con celiaquía sepa que el nuestro es un restaurante apto para su condición.
  • Al recibir a los clientes en la puerta debemos preguntarles si tienen algún tipo de alergia o condición que debamos conocer. En función de esto, trataremos de ofrecerles un lugar para sentarse que haya sido previamente higienizado acorde a la normativa para celíacos.
  • Al ofrecer la carta, garantizaremos que son correctamente informados sobre el proceso de elaboración y la información alimentaria de cada uno de los platos.
  • Además de transmitir tranquilidad y asegurarnos de que recibe toda la información que solicita, debemos garantizar que todo el proceso es seguro antes de servir la comida.
  • Al finalizar, es buena idea pedir feedback y ponernos a su disposición. Podemos incluso ofrecerle el teléfono del restaurante para que pueda llamar si en los días posteriores tiene alguna duda.

 

Con estas pequeñas pautas generaremos confianza y fidelizaremos clientela, un punto muy importante. Siguiendo estas prácticas podemos convertir nuestro restaurante en un local de referencia para las personas celíacas.

 

¿Te ha parecido útil esta entrada? ¿Qué otros consejos aportarías tú al tratar con personas con alergias alimentarias? ¡Coméntanoslo!

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